Así es, ya comenzó el 2013, y durante los primeros días seguíamos bajo el efecto de las fiestas de navidad. Hasta el día 6 que fue día de reyes, y como los pequeños nos entraron a clases hasta el día de ayer, nos hemos encontrado con que al final han sido 3 semanas exclusivas para los pequeños.
Semanas que al final ya resultan muy agotadoras porque el clima no es el ideal para pasar horas al exterior, y por el otro lado los chicos están sobre estimulados por el exceso de regalos y dulces que les llueven de todos lados. Sin embargo la paciencia nos regresa cuando pensamos que durante meses el tiempo que estamos con ellos es más bien poco, pues están la mayor parte del día en la escuela.
Estos momentos son especiales porque son ideales para que haya convivencia familiar y de amigos. Y la verdad en estos días hemos podido ver importantes avances en los niños. No a nivel académico, sino a otro nivel, el social, el locomotriz, el verbal. Los hijos son en realidad tan agradecidos que cualquier cosa la disfrutan.
En ocasiones tenemos que hacer gala de nuestra paciencia y de nuestra autoridad diciendo que no, y evitando que se conviertan en niños berrinchudos, y aún así esto lo saben agradecer. Se sienten seguros si los padres no los sobre-protegen, pero los protegen, si los padres ponen límites, y si los padres los estimulamos para que sean auto-suficientes. Con todo ello les ayudamos a ser personas más felices.
Una estupenda pedagoga me comentó, hay un triángulo de equilibrio que ayuda mucho a los niños, y es que debe de haber una sintonía entre la Familia, la Escuela y la Sociedad. Esa sintonía ayuda a tener ciudadanos más felices, equilibrados y cívicos.
Y con este pensamiento de equilibrio, nos despedimos por hoy.
Sed felices y disfrutad de la compañía de vuestros seres queridos.
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miércoles, 9 de enero de 2013
viernes, 28 de diciembre de 2012
De momento, sobreviviendo las fiestas.
El título suena algo trágico, pero no es así, es simplemente una manera de expresar un sentir después de 3 días de comer mucho y moverme poco. De reuniones familiares donde alguno de los invitados ha acudido por obligación, o los anfitriones lo han hecho por obligación y lo único que quiere es que la gente coma y se vaya. Fiestas donde los regalos se intercambian y en caso de los más pequeños sus caras llenas de alegría los delatan. Eso sí los padres sin han aprovechado el la semana negra, al menos ahorraron algo, pero sino, en enero viven unas consecuencias un poco, mejor dicho, bastante preocupantes.
Y es que así son las fiestas. Comienzan los preparativos para la noche buena, limpieza de casa, preparación de comida, y luego a ponernos guapos. El tema de los regalos personalmente soy de la idea de no apurar hasta el último momento (como tampoco comprar la comida) ya que los precios suben y el estrés también. Así que en mi caso los regalos los tenía a punto una semana antes. Y el menú también, aunque los ingredientes los compramos día anterior excepto alguna cosa que para que fuese fresco se compró ese mismo día.
Primero la cena, por supuesto más copiosa que de costumbre, luego el caga- tío una tradición catalana donde se le pega a un tronco "mágico" para que los niños recibieran regalos. Suelen ser regalos pequeños, pero no por ello menos memorables. Finalmente y casi sin quemar las calorías ingeridas, aunque si habíendo disfrutado de la velada, nos vamos a dormir.
Día 25 llega navidad - Los niños felices se abalanzan contra el árbol y sus regalos, menos mal que ni se acordaron de poner leche y galletas para Santa, que sino el pobre no cabe ni en su trineo, en fin. Que como era de preveer con tantos juguetes no hay valiente que los saque de casa ni para tomar una bocanada de aire fresco. Por lo que nos ponemos a jugar con ellos. Y así nos da la hora de la comida de navidad donde a pesar de cada vez el menu deja de ser tan tradicional para ser más ligero, no deja de ser especial y ligeramente copioso, y con la bebida, pues el Cava no ha de faltar pues uno se pone más pesadito. Al final el día ha pasado y casi no nos hemos movido. Si al menos bailaramos como cuando iba a casa de mi abuela en mi infancia, pero no, eso no pasa.
Día 26 San Esteban, que aquí se celebra, al menos ahora si que logramos dar un pequeño paseo, pero nos ha costado despegar a los niños de los juguetes. Y nuevamente comida, copiosa como cabe de esperar y claro los turrones y los polvorones, no han de faltar.
Y así 3 días de comer y poco quemar hacen que uno se sienta rodar. Al menos tenemos unos días por delante antes de que nos topemos nuevamente con el día 31 y el día 1 de enero, que volvemos a la comida abundante y escaso movimiento. Y volveré a echar de menos a mi familia, y esas pachangas de mi infancia donde bailábamos, rompíamos piñatas, y haciámos guerra de fruta. Y el día primero la gran guerra de agua, una batalla donde realmente desgastábamos lo que comíamos.
A pesar de ello estoy muy feliz porque estoy viva y puedo decirles a todos que de todo corazón, les deseo 2013 cargado de objetivos por cumplir y que sean cumplidos. Que sea un año lleno de emociones positivas. Que disfruten de la vida y la compartan con sus seres queridos. Que la salud sea una constante. Y que la crisis no les afecte, y si les toca que solo sea un roce que les haga más fuertes.
Y es que así son las fiestas. Comienzan los preparativos para la noche buena, limpieza de casa, preparación de comida, y luego a ponernos guapos. El tema de los regalos personalmente soy de la idea de no apurar hasta el último momento (como tampoco comprar la comida) ya que los precios suben y el estrés también. Así que en mi caso los regalos los tenía a punto una semana antes. Y el menú también, aunque los ingredientes los compramos día anterior excepto alguna cosa que para que fuese fresco se compró ese mismo día.
Primero la cena, por supuesto más copiosa que de costumbre, luego el caga- tío una tradición catalana donde se le pega a un tronco "mágico" para que los niños recibieran regalos. Suelen ser regalos pequeños, pero no por ello menos memorables. Finalmente y casi sin quemar las calorías ingeridas, aunque si habíendo disfrutado de la velada, nos vamos a dormir.
Día 25 llega navidad - Los niños felices se abalanzan contra el árbol y sus regalos, menos mal que ni se acordaron de poner leche y galletas para Santa, que sino el pobre no cabe ni en su trineo, en fin. Que como era de preveer con tantos juguetes no hay valiente que los saque de casa ni para tomar una bocanada de aire fresco. Por lo que nos ponemos a jugar con ellos. Y así nos da la hora de la comida de navidad donde a pesar de cada vez el menu deja de ser tan tradicional para ser más ligero, no deja de ser especial y ligeramente copioso, y con la bebida, pues el Cava no ha de faltar pues uno se pone más pesadito. Al final el día ha pasado y casi no nos hemos movido. Si al menos bailaramos como cuando iba a casa de mi abuela en mi infancia, pero no, eso no pasa.
Día 26 San Esteban, que aquí se celebra, al menos ahora si que logramos dar un pequeño paseo, pero nos ha costado despegar a los niños de los juguetes. Y nuevamente comida, copiosa como cabe de esperar y claro los turrones y los polvorones, no han de faltar.
Y así 3 días de comer y poco quemar hacen que uno se sienta rodar. Al menos tenemos unos días por delante antes de que nos topemos nuevamente con el día 31 y el día 1 de enero, que volvemos a la comida abundante y escaso movimiento. Y volveré a echar de menos a mi familia, y esas pachangas de mi infancia donde bailábamos, rompíamos piñatas, y haciámos guerra de fruta. Y el día primero la gran guerra de agua, una batalla donde realmente desgastábamos lo que comíamos.
A pesar de ello estoy muy feliz porque estoy viva y puedo decirles a todos que de todo corazón, les deseo 2013 cargado de objetivos por cumplir y que sean cumplidos. Que sea un año lleno de emociones positivas. Que disfruten de la vida y la compartan con sus seres queridos. Que la salud sea una constante. Y que la crisis no les afecte, y si les toca que solo sea un roce que les haga más fuertes.
FELIZ 2013.
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